Construyendo una lengua ficticia para una novela (III)

Estoy escribiendo una novela de ciencia ficción y, en el proceso, inventando una lengua ficticia para nombrar a mis personajes y lugares. En la primera entrega de esta serie me referí a la creación de una fonética y una fonología para generar palabras; en la segunda, a cómo se pueden generar varias lenguas a partir de una lengua madre. Esta generación y derivación sistemática son procesos que pueden tornarse monótonos.

Un tercer asunto fastidioso es la escritura. No me refiero a inventar un sistema de escritura nuevo, sino al modo en que se representarán las palabras cuando haya que usar el idioma inventado en una obra que leerán otras personas. No hace falta que un idioma sea muy exótico para que su escritura confunda a los lectores acostumbrados a otras convenciones. En castellano la «ch» se lee como… bueno, ya sabemos cómo se lee; en francés equivale a una «sh» inglesa; en alemán, a una «j» castellana, letra que a su vez se pronuncia como una «y» castellana en alemán y de dos maneras diferentes en inglés.

Hay dos formas de intentar escribir una lengua con el alfabeto de otra: una es la transcripción, en la cual se intenta reproducir cómo suenan las palabras; la otra es la transliteración, en la cual se trata de reemplazar cada símbolo de la escritura de la otra lengua por símbolos de la propia. La transcripción puede a su vez emplear convenciones cercanas a las de la lengua de destino u optar por otras, más adecuadas a la lengua fuente. En la transcripción del mandarín, por ejemplo, se utiliza un sistema perfectamente lógico para el mandarín pero muy poco intuitivo, donde una «d» se lee como nuestra «t» y una «q» como nuestra «ch» (aproximadamente).

pinyin1
Caracteres chinos y su transcripción en pīnyīn.

En la transliteración la idea es respetar la forma ortográfica de la lengua fuente, lo cual muchas veces permite incorporar pistas etimológicas e internalizar ciertas reglas del idioma. (Por ejemplo, al adaptar palabras clásicas griegas con «ph», el inglés preserva no sólo su origen sino también una huella del antiquísimo cambio fonético de las aspiradas en fricativas, cosa que el español, que transcribe el sonido actual, pierde al usar una «f» en «física» donde el inglés escribe «physics». Una transliteración aceptada del nombre ruso «Горбачёв», «Gorbachëv», utiliza la «e con diéresis» como sustituto de la letra cirílica llamada «io»; en general, sin embargo, vemos transcripto «Gorbachov» en castellano y «Gorbachev» en inglés, siendo que la letra en cuestión no es la misma que la «o» de la primera sílaba ni que la «e» final de otros nombres rusos como «Brézhnev».) La transliteración tiene sus problemas, por supuesto: al reproducir otras convenciones, reproduce también irregularidades y suele prescindir de distinciones que los lectores de otros idiomas no tienen por qué conocer. (En portugués una «s» no se pronuncia igual entre dos vocales que al comienzo o final de una palabra; quien translitera sin explicar esta diferencia no está haciendo un buen trabajo.)

Mi problema particular en este caso no es elegir; puedo transcribir, sin pensar en transliterar, porque no he inventado ni pienso por ahora inventar una escritura ficticia para mi lengua, ni siquiera una ortografía ficticia arcaica. Mi problema es simple: cómo transcribir ciertos sonidos de manera que la mayor parte de la gente, al leer lo escrito, pueda imaginarse cómo sonaría realmente la palabra. Al tratarse de una lengua incluida en una novela, puedo quizá ayudar al lector aportando comentarios del narrador o de algún personaje sobre el asunto, pero una disertación sobre fonética difícilmente pueda tener un lugar. Si escribo «x» para representar el sonido de la jota castellana, estoy tomando una decisión lógica y fundamentada («x» es el carácter que el Alfabeto Fonético Internacional utiliza para este sonido, e incluso el castellano solía hacerlo: de ahí la grafía tradicional «México»), pero 99% de mis lectores pronunciará internamente «ks» por «x». Si escribo «j» los lectores en castellano podrían sospechar, por mera costumbre de leer ficción extranjera, que quiero representar la «j» inglesa (como en «jeans» o «el Joker»). Puedo acentuar una vocal para indicar que es larga, pero los lectores pensarán que estoy indicando un acento prósodico; si en cambio uso una raya sobre la vocal (un «macron»), como en latín, no sabrán qué pensar. ¿Y qué hacer con sonidos como una fricativa faringal sorda, una uvular sonora o una pausa glótica? Para complicar las cosas, todavía no es universal el soporte de caracteres especiales en todos los medios electrónicos: una vocal con macron podría terminar convertida en un cuadradito con una cruz o un rombo con un signo de interrogación en su interior.

ipa-raros
ʁ ħ ʔ: símbolos de la fricativa uvular sonora, la fricativa faringal sorda y la pausa glótica.

Para los sonidos muy extraños no hay receta. Para los inusuales uno puede encogerse de hombros y proceder a hacer lo que hacen muchas escrituras: prescindir de contrastes que no obstaculizan la comprensión. En árabe y hebreo no se escriben las vocales cortas; en portugués e italiano hay dos sonidos «e» y dos «o» que rara vez se diferencian gráficamente. Se puede escribir castellano sin acentos salvo cuando distingan algo crucial. Se puede escribir obviando todas las vocales menos las acentuadas. Se podría escribir «l» en vez de «r» en todas partes con mínimos problemas de comprensión. Se podrían confundir las oclusivas sonoras con las sordas y todavía entenderse bastante.

Pala los sonitos muy estlanios no hay leceta. Pala los inusuales uno puete encogelse te homplos y plocetel a hacel lo que hacen muchas esclitulas: plesintil te contlastes que no ostaculizan la complension. En alape y hepleo no se esclipen las pocales coltas; en poltugues e italiano hay tos sonitos «e» y tos «o» que lala pez se tifelencian glaficamente. Se puete esclipil casteliano sin acentos salpo cuanto tistingan algo clucial. Se puete esclipil oppianto totas las pocales menos las acentuatas. Se potlia esclipil «l» en pez te «r» en totas paltes con mínimos ploplemas te complension. Se potlian confuntil las oclusipas sonolas con las soltas y totapia ententelse pastante. ¿No?

Estoy llegando al punto en que debería tomar decisiones. No me gustaría tener que volver atrás y cambiar todas las palabras más adelante, cuando ya me haya encariñado con ellas. En otra ocasión les contaré qué fui decidiendo.

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